jueves, 8 de mayo de 2008

El quehacer tecnológico y su relación con la enseñanza de tecnología en la escuela

Plantear como contenido de estudio la inmensa variedad de tecnologías desarrolladas
a lo largo de la historia parece una tarea imposible. En realidad no se
pretende que los alumnos de EGB/Nivel Primario aprendan en la escuela una
“topografía del universo completo de las técnicas” ni una historia de los grandes
desarrollos tecnológicos. Lo que se espera es que los alumnos puedan
plantearse interrogantes y ser capaces de encontrar respuestas acerca de algunas
de las relaciones entre la técnica y el modo en que las personas resuelven
problemas de la vida cotidiana.
La tecnología se caracteriza por la existencia concreta, en el tiempo y el espacio,
de un campo de fenómenos como resultado de la acción intencionada y
organizada del hombre (acción técnica) sobre la materia, la energía y la información,
que da lugar a una serie de artefactos y procesos que constituyen nuestro
entorno artificial. Las actividades de enseñanza procurarán entonces desarrollar
puntos de vista comprensivos y críticos frente al mundo fuertemente artificial
construido por las sociedades. La educación tecnológica, como espacio curricular,
se propone promover en la formación de los niños y las niñas tanto el desarrollo
de la capacidad de identificar y resolver problemas técnicos como de una
mirada que identifique a la tecnología como un aspecto fundamental de la cultura,
favoreciendo nuevos vínculos de los alumnos con el medio tecnológico en
el que están inmersos. Así, en la escuela los niños deberían ser iniciados en el
estudio de lo que algunos autores denominan “la cultura tecnológica”.
Por otra parte, los saberes del área de Tecnología se vinculan con el campo
vivencial y empírico de niños y niñas, sin distinciones. Tanto los niños como las
niñas sienten curiosidad por los fenómenos técnicos desde los primeros años de
la escolaridad; en este sentido, la enseñanza de tecnología permite desarrollar
esta curiosidad infantil y promover el interés de los alumnos por el funcionamiento
de las cosas o acerca de “cómo hacer” un determinado producto, a la vez
que tiene un efecto motivador del aprendizaje al combinar la tecnología con
otras áreas del currículo.
Es necesario aclarar que, en la realización de actividades de enseñanza de
educación tecnológica en la EGB/Primaria, los propósitos perseguidos trascienden
la reproducción de ciertas técnicas significativas o el desarrollo de habilidades
motrices. El modo en que el docente lleve adelante este tipo de actividades
estará en relación directa con la intencionalidad pedagógica y con las posibilidades
de sus alumnos: no aprenden lo mismo los chicos cuando el docente explica
y muestra un determinado procedimiento para que ellos lo reproduzcan, que
cuando les propone un determinado producto a elaborar y deja a ellos la tarea
de explorar los posibles caminos a seguir. La propuesta pedagógica en el área
intenta ampliar el universo de experiencias de los alumnos, para que luego puedan
resolver problemas, seleccionando los procedimientos adecuados y diseñando
sus propios productos.
El modo en que las operaciones técnicas se crean o se modifican, la manera
en que se controlan, los medios que se emplean, la organización de las mismas
formando procesos o las relaciones con el contexto en que surgen y se desarrollan
configuran un cuerpo de conocimientos que busca englobar elementos
aparentemente sueltos y permite mostrarlos como proyecciones de algo más
general. Así en la enseñanza de Tecnología cobra relevancia el concepto de
“sistema”, y son objeto de estudio los sistemas técnicos que procesan materiales,
energía o información, mediante operaciones tales como la transformación,
el transporte o el almacenamiento. Por ejemplo, si tomamos como tema de estudio
la transformación de materiales se desarrollarán en el Primer Ciclo actividades
de análisis de sistemas productivos tales como una panadería, un taller de
producción artesanal o un tambo, entre otros. Vistos como un sistema se analizará
qué entra y qué sale del mismo (entran ciertos insumos y salen determinados
productos) y se estudiarán los procesos que allí se desarrollany así como
también quiénes trabajan allí, qué tipo de actividades realizan, las herramientas
y máquinas que se utilizan y el tipo de energía que se consume. Es decir, que
cobran relevancia las relaciones al interior del sistema técnico que se analiza.
“Aun cuando el concepto de sistema no juegue siempre un papel dominante
en el trabajo de los ingenieros, puede ser útil desde el punto de vista didáctico
porque ayuda a los alumnos a formarse una idea más a fondo de las tecnologías
que ven a su alrededor, más que un conocimiento detallado acerca de las
especificidades” De Vries, Marc, 2001.
Las situaciones en las que los alumnos resuelven tareas de escritura específicas
del área de Tecnología son aquellas que combinan textos verbales y no verbales
para comunicar información técnica. La tecnología tiene un “lenguaje” propio
que involucra formas de representación y de comunicación, con la intención
de volver más eficiente el diseño, el uso de un determinado artefacto o el proceso
de reproducción de algún tipo de producto. La producción de un instructivo
para el armado de un artefacto, la escritura de un manual de uso de una
máquina o el diseño del texto de una pantalla para la interacción con un programa
informático son ejemplos de comunicaciones que suponen un uso particular
del lenguaje, por lo que merecen un tratamiento específico al interior del área.
La producción de este tipo de textos, cuando se asocia con actividades de dise
ño e implementación de artefactos o procesos técnicos, implica procesos de
escritura particulares debido a que pone en juego la necesidad de reflexionar y
organizar información, pero, fundamentalmente, de producirla.
Finalmente, en la enseñanza de Tecnología se pretende el desarrollo de ciertas
capacidades generales, vinculadas con la planificación y la ejecución de proyectos.
La escuela debe promover este tipo de trabajos y el área de Tecnología
parece ser uno de los ámbitos adecuados para su desarrollo. Se busca que los
chicos reflexionen sobre sus capacidades para la planificación y el control de
sus acciones y sobre el modo de utilizar de manera intencional y deliberada los
procedimientos relacionados con la resolución de problemas. Sin embargo, a la
hora de planificar la enseñanza se recomienda tener en cuenta los resultados de
ciertas investigaciones (Mc Cormick, 1999) que ponen en duda la posibilidad de
enseñar y aprender capacidades de orden general, transferibles a diferentes
contextos y situaciones. Es por esto que, más que enseñar un método general
siguiendo los pasos del “proyecto tecnológico” (determinación del problema,
concepción de un plan que lleve hacia la resolución, ejecución y evaluación) aplicable
a diferentes tipos de problemas, se propone que el docente seleccione
situaciones problemáticas que generen en los alumnos la necesidad de tomar
decisiones en base a los conocimientos disponibles. En estos casos, las dificultades
que deben superar los alumnos se vinculan con la toma de decisiones, con
el pensamiento estratégico, con el modo adecuado de resolver la situación
poniendo en juego aquello que ya saben. Así, el trabajo con problemas en el área
de Tecnología cobra diferentes sentidos dependiendo de la intencionalidad
docente. Cuando el docente se propone favorecer la construcción de nuevos
conocimientos a partir de los saberes previos de los alumnos, los problemas se
constituyen en herramientas que generan ciertos conflictos entre “lo que sé” y
“lo que necesito saber”. En cambio, cuando la intencionalidad docente se orienta
hacia el desarrollo de capacidades generales de resolución de problemas, las
estrategias empleadas por los alumnos se convierten en objeto de reflexión y
estudio (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2003).

Extraído de NAPs de Tecnología para el primer ciclo